Abril 08th, 2009
Martín me acercó un artículo de William Deresiewicz, profesor de la universidad de Yale, publicado en The Chronicle Review el 30 de enero de este año: The End of Solitude.
No le bastó con eso sino que además lo tradujo (con asistencia de gente que sí sabe inglés).
Una introducción densa, compleja y con muchas referencias y citas para pasar a un desarrollo más amable y profundo sobre la realidad en la que vivimos, conectados.
Prometo imprimirlo, subrayar, anotar, repensar el texto y subir algo a este abandonado blog. Mientras tanto lean, lean que es gratis.
El Fin de la Soledad
Por William Deresiewicz
Que es lo que el ser contemporáneo quiere? La cámara ha creado la cultura de la celebridad, la computadora ha creado la cultura de la conectividad. Cuando las dos tecnologías convergen -la banda ancha escribiendo la Web desde el texto a la imagen, sitios de social networking dispersando la red de interconexión aún más- las dos culturas revelan un impulso común. Celebridad y conectividad son dos caminos para ser conocido. Esto es lo que el ser contemporáneo quiere. Quiere ser reconocido, quiere estar conectado: quiere ser visible. Si no por millones, en Survivor, u Oprah, entonces por cientos en Twitter o Facebook. Esta es la cualidad que nos valida, esto es como somos reales a nosotros mismos - siendo vistos por otros. El gran terror contemporáneo es el anonimato. Si Lionel Trilling estuviera en lo cierto, si la propiedad que nos conecta con nuestro ser, en el Romanticismo, fue la sinceridad, y en el modernismo la autenticidad, entonces en el postmodernismo es la visibilidad.
Entonces nosotros vivimos exclusivamente en relación a otros, y lo que desaparece de nuestras vidas es la soledad. La tecnología está sacándonos nuestra privacidad y nuestra concentración, pero también está sacándonos nuestra capacidad para estar solos. Pienso que no debería decir sacando (N del trad.: taking away). Estamos haciéndonos esto a nosotros mismos; estamos descartando esa riqueza lo más rápido que podemos. Un pariente mayor de una adolescente que conozco me dijo que envió 3,000 mensajes de texto unos de estos meses recientes. Esos son 100 mensajes por día, o uno cada 10 minutos, mañana, mediodía, y noche, días de semana y días de fin de semana, en horarios de clase, de almuerzo, de las tareas, de cepillarse los dientes. O sea, en promedio, ella nunca está sola por más de 10 minutos. Lo que significa que ella nunca está sola.
Una vez les pregunté a mis estudiantes acerca del lugar que tiene la soledad en sus vidas. Uno de ellos admitió que encuentra la perspectiva de estar solo tan inquietante que ella se sienta con una amiga incluso cuando tiene que escribir una ponencia. Otro dijo, por qué alguien querría estar solo?
A esa notable pregunta, la historia ofrece un número de respuestas. El hombre puede ser un animal social, pero la soledad ha sido tradicionalmente un valor social. En particular, el acto de estar solo ha sido entendido como una dimensión esencial de la experiencia religiosa, aunque uno se restringa a unos pocos seres-seleccionados. A través de la soledad de pocos espíritus, el colectivo renueva su relación con la divinidad. El profeta y el ermitaño, el sadhu y el yogi, perseguían su visión, invitaban sus trances, en el desierto o bosque o cueva. Por el momento la pequeña voz solo habla en silencio. La vida social es un ir y venir de emociones agradables y preocupaciones mezquinas, y las instituciones religiosas no son la excepción. Tu no puedes escuchar a Dios cuando la gente está parloteando alrededor, y la palabra divina, sus pretensiones sin embargo, objetan el descender al monarca y al cura. La experiencia comunal es la norma humana, pero el solitario encuentro con Dios es el egregio acto que actualiza esa norma (egregio, porque ningún hombre es un profeta en su propia tierra. Tiresias fue revelado antes que el fuera vindicado, Teressa fue interrogada antes de ser canonizada) La soledad religiosa es una especie de mecanismo auto-corrector social, una forma de limpiarse los hábitos morales y el traje espiritual. El vidente vuelve con nuevas tablas o nuevas danzas, su cara brilla con la vieja verdad.
Como otros valores religiosos, soledad fue democratizada por la Reforma y secularizada por el romanticismos. En la interpretación de Marilynne Robinson, el Calvinismo creó el ser moderno concentrándose en el encuentro interno del alma con Dios, como un profeta de lo antiguo, en “profundo aislamiento” A la enumeración que hace ella de Calvin, Margarithe de Navarre, y Milton como pioneros de los tiempos modernos, podemos agregar a Montaigne, Hamlet e incluso Don Quijote. La última figura nos alerta que leer tiene un rol esencial en esta transformación, la prensa impresa nos brinda una función análoga en el siglo 16 y en los siguientes siglos, a la que ofrece la televisión e Internet hoy. Leer, como decía Robinson, ‘es un acto de gran introspección y subjetividad’ ‘El alma se encuentra a sí misma en respuesta al texto, primero en el Génesis o Mathew y después Paradise Lost o Leaves of Grass.’ Con el protestantismo y la imprenta, la búsqueda de la voz divina se vuelve alcanzable y apoyada por todos.
Pero es en el Romanticismo que la soledad consigue su gran prominencia cultural, siendo dos literal y literario. La soledad Protestante es todavía sólo figurativa. Rosseau y Wordsworth la hicieron física. El ser ahora se encuentra no en Dios pero sí en la Naturaleza, y para encontrarse con la Naturaleza había que ir hacia ella. E ir con una sensibilidad especial. El poeta desplazó al santo como el vidente social y el modelo cultural. Pero porque el Romanticismo también heredó la idea del siglo 18 de la simpatía social, la soledad Romántica existió en una relación dialéctica con la sociabilidad - menos por Rousseau y menos aún por Thoreau; el más famoso solitario de todos, certeramente para Wordsworth, Melville, Whitman y muchos otros. Por Emerson “el alma se rodea de amigos y puede entrar en un estadio de autoconocimiento o soledad, y si va sola por una temporada puede exaltar su conversación o sociedad” La práctica Romántica para la soledad es prolijamente capturada por la ’sinceridad’ de Trilling: la creencia que el ser es reconocido por una congruencia de apariencia pública y la esencia privada, una que estabiliza su relación con ambas el propio ser y otros. Especialmente, como Emerson sugiere, el ser amado. Por lo tanto las famosas duplas del romanticismo aparecen: Goethe and Schiller, Wordsworth y Coleridge, Hawthorne y Melville.
El Modernismo desacopló esta dialéctica. Su idea de soledad era más problemática, más adversativa, mas aislada. Como un modelo del ser y sus interacciones. La simpatía social de Hume abrió camino al espeso muro de personalidad de Pater y al narcisismo de Freud - en el sentido que el alma, ensimismada e inaccesible para otros, no puede elegir estar sola. Con excepciones, como Woolf, su modernista pelea avergonzada de la amistad . Joyce y Proust la denigraron; D. H. Lawrence fue cauto sobre ella, los pares de amigos modernistas - Conrad y Ford, Eliot y Pound, Hemingway y Fitzgerald - eran todos juntos más cool que sus homólogo románticos. El mundo era ahora entendido como una agresión al ser, y con buena razón.
El ideal romántico de la soledad se desarrolló en parte como una reacción a la aparición de la ciudad moderna. En el modernismo, la ciudad no es sólo más amenazante que nunca, se ha transformado en ineludible, un laberinto: el Londres de Eliot, el Dublin de Joyce. La muchedumbre, la masa humana, ejerce presión. El infierno es la otra gente. El alma es forzada a volver a sí misma -por lo tanto el desarrollo de una más austera, más combativa forma de autovalidación, la ‘autenticidad’ de Trilling fue la relación esencial sólo con uno mismo (así como hay algunos pocos buenos amigos en el modernismo, hay unos pocos buenos matrimonios) La soledad se convierte, más que nunca, en el campo de heroicos autodescubrimientos, un viaje hacia el reino interior vasto y terrorífico, por marcas Nietzcheanas y Freudianas. Para lograr autenticidad es necesario mirar otras visiones sin acobardarse; el ejemplo acá de Trilling es Kurtz. La examinación del ser protestante se transforma en análisis freudiano, y el héroe cultural, antes un profeta o un Dios y después un poeta de la Naturaleza, es ahora un novelista del ser - un Dotoyevsky, un Joyce, un Proust.
Pero nosotros no vivimos más en la ciudad modernista, y nuestro peor temor no es ser sumergido por la masa pero sí el aislamiento de la manada. La urbanización se transformó en urbanización periférica (suburbanización), y con ello la amenaza universal de la soledad. Lo que las tecnologías del transporte exacerban -podemos vivir lejos y más lejos aún - las tecnologías de la comunicación remedian- podríamos juntarnos cada vez más. O al menos así lo hemos imaginado. La primera de estas tecnologías, el primer simulacro de proximidad, fue el teléfono ‘Buscar y tocar a alguien’ Pero a través de los 70’s y 80’s, nuestro aislamiento creció. Suburbios, extendidos más lejos, viraron en exsurbios. Las familias se hicieron más chicas o separadas, las madres abandonan el hogar para trabajar. El corazón electrónico es la televisión en cada habitación. Incluso en la niñez, claramente en la adolescencia, estamos atrapados dentro de nuestro capullo. Elevan los índices de crímenes, y todavía más crecen los índices de pánico moral, sacando a los niños de las calles. La idea de poder salir fuera y dar una vuelta por el vecindario con tus amigos, alguna vez incuestionable, ahora es impensable. El niño que creció entre las dos guerras mundiales tejió como parte de una familia extendida su comunidad urbana, transformándose en el abuelo de un niño que se sienta solo frente a una gran televisión, en una gran casa, en un gran terreno. Estábamos perdidos en el espacio.
En estas circunstancias, Internet llega como una bendición incalculable. No debemos olvidar eso nunca. Permitió que gente aislada se comunicasen con otros marginados para encontrar más gente. El padre ocupado puede estar en contacto con amigos distanciados. El adolescente gay no tiene que sentirse como un anormal nunca más. Pero así como la dimensión de Internet creció, se transformó rápidamente en algo demasiado bueno. Hace diez años estábamos escribiendo mensajes de e-mail en nuestras computadoras de escritorio y transmitiéndolos sobre conexiones de teléfono. Ahora estamos mandando mensajes de texto en nuestros teléfonos celulares, posteando fotos en nuestras páginas de Facebook, y siguiendo completos extraños en Twitter. Una corriente constante de contactos mediados, virtuales, hipotéticos, o simulados, nos mantienen conectados a la colmena electrónica -aunque contacto, o por lo menos contacto de dos vías, parecen cada vez más alejados del punto (N del trad.: beside the point.) La meta ahora, parece, es simplemente ser conocido, transformar nuestro ser en algo como una celebridad de miniatura. Cuántos amigos tengo en Facebook? Cuánta gente está leyendo mi blog? Cuántos hits genera en Google mi nombre? La Visibilidad asegura nuestra autoestima, transformándose en su sustituto, dos veces removida para una conexión genuina. No hace mucho, era fácil sentirse solo. Ahora, es imposible estar solo.
Como resultado, estamos perdiendo ambos sentidos de la dialéctica del Romanticismo. Qué significa la amistad cuando tienes 532 ‘amigos’? Cómo esto realza mi sentido de cercanía cuando mi Feed de noticias de Facebook me dice que Sally Smith (a quién no he visto desde el colegio secundario, e incluso no éramos amigos en su momento) ‘está haciendo café y despegando”? Mis estudiantes me dijeron que tienen poco tiempo para la intimidad. Y por supuesto, no tienen tiempo en absoluto para la soledad.
Pero por lo menos la amistad, si no la intimidad, es algo que todavía ellos quieren. Puede ser llamativo para despejarse como descarga para gente a sus 30 y 40, el problema real es que es completamente natural para gente a sus 20 y en su adolescencia. La gente joven hoy parece no tener deseos de soledad, nunca han escuchado sobre ella, no pueden imaginar para qué sirve. De hecho, su uso de la tecnología - o para ser justos, nuestro uso de la tecnología- parece que implica un esfuerzo constante para evitar la posibilidad de soledad, como si nos sentásemos en nuestras computadoras para mantener la presencia imaginaria de otros. Tan lejos como 1952, Trilling escribió sobre “el miedo moderno de ser apartado del grupo social incluso por un momento” Ahora nos hemos equipado con los medios para prevenir que ese miedo se concrete. No significa que ya no lo sintamos. Todo lo contrario. Recuerden a mi estudiante, quien no podían ni siquiera escribir sus tareas sola. Mientras más nos mantengamos solos en la bahía, menos estamos dispuestos a lidiar con eso y más terrorífico se pone.
Hay una analogía, me parece, con la experiencia de la generación anterior y el aburrimiento. Las dos emociones, soledad y aburrimiento, están aliadas. Son también las dos de modo característico modernas. Las citas del Diccionario de Inglés de Oxford de cada palabra, por lo menos en el sentido contemporáneo, datan del siglo 19. La suburbanización, al eliminar tanto la estimulación como la sociabilidad de la vida urbana o de la tradicional vida de pueblo, exacerbaba la tendencia de las dos. Pero la gran era del aburrimiento, creo, vino con la televisión, precisamente porque la televisión fue diseñada para paliar ese sentimiento. El aburrimiento no es necesariamente consecuencia de no tener nada que hacer, es sólo la experiencia negativa de ese estado. La televisión, para evitar la necesidad de aprender como hacer uso de la falta de ocupaciones de uno, lo excluye a uno de descubrir alguna vez cómo disfrutar de estar aburrido, entonces prendes la televisión.
Hablo desde la experiencia. Crecí en los 60 y en los 70, la era de la televisión. Fui entrenado para estar aburrido, el aburrimiento fue cultivado dentro mío como una cosecha preciosa. (se ha dicho que la sociedad consumista quiere condicionarnos para sentirnos aburridos, ya que el aburrimiento crea un mercado para la simulación) Me tomó años descubrir - y mi sistema nervioso no se va a adecuar nunca a esta idea, todavía tengo que luchar contra el aburrimiento, estoy permanente dañado en este sentido - Que no tener nada que hacer puede no ser algo malo. La alternativa del aburrimiento es lo que Withman llamaba pereza: una recepción pasiva del mundo.
Así es con la experiencia actual de estar solo. Ese es precisamente el reconocimiento que implica la idea de soledad, que es al aislamiento lo que la pereza al aburrimiento. La soledad no es la ausencia de compañía, es un dolor sobre la ausencia. La oveja perdida está sola; el pastor no está solo. Pero la Internet es como una poderosa máquina para la producción de aislamiento como la televisión lo es para la fabricación de aburrimiento. Si seis horas de televisión al día crean la aptitud para el aburrimiento, la incapacidad para sentarse quieto, cientos de mensajes al día, crean la aptitud para la soledad, la incapacidad para estar con uno mismo. Algún grado de aburrimiento y de soledad es esperado, especialmente entre gente joven, dada la manera en que nuestro medio ambiente humano se ha atenuado. Pero la tecnología amplifica esas tendencias. Podías llamar a tus compañeros de escuela cuando yo era un adolescente, pero no podías llamarlos 100 veces al día. Podías estar con tus amigos cuando yo estaba en la facultad pero no podes estar con ellos siempre cuando querías, por la simple razón que no podías encontrarlos siempre. Si el aburrimiento es la gran emoción de la generación de la TV, la soledades la gran emoción de la generación Web. Hemos perdido la capacidad de estar quietos, nuestra capacidad de pereza. Ellos han perdido la capacidad de estar solos, su capacidad para la soledad.
Cuando se pierde la soledad, que es lo que se pierde? Primero, la propensión para la introspección, el examen del ser que los Puritanos, y los Románticos, y los modernistas (y Sócrates por eso importa) ubican en el centro de la vida espiritual -de la sabiduría, de la conducta. Thoreau llamó a eso pesca ‘en el estanque de nuestra propia naturaleza’ agitando nuestros anzuelos con oscuridad’. Se pierde, también, la propensión relacionada con la lectura sostenida. Internet trajo el texto de nuevo al mundo televisivo, pero lo trajo en los términos dictados por ese mundo -eso es, reconfigurando nuestro período de atención . Leer ahora significa skipping and skimming; cinco minutos en la misma página Web es considerado una eternidad. Esto no es leer como Marilyne Robinson lo describe: el encuentro con un segundo ser en el silencio de la soledad mental.
Pero nosotros no creemos más en la mente solitaria. Si los Románticos tenían a Hume los modernistas tenían a Freud, el actual modelo psicológico - y esto no debe sorprendernos- es el conectado o mente social. La Psicología Evolucionista nos dicen que nuestro cerebro se desarrolla para interpretar complejas señales sociales. Según David Brooks, este es un confiable índice de zeitgeist social-científico, los científicos cognitivos nos dicen que ‘nuestra toma de decisiones está poderosamente determinada por el contexto social’; neurocientíficos, que tenemos ‘mentes permeables’ eso funciona en parte a través de procesos de ‘fuerte imitación’; los psicólogos dicen ‘estamos organizados por nuestros apegos’; los sociólogos, que nuestro comportamiento es afectado por ‘el poder de las redes sociales’. La última consecuencia es que no hay un espacio mental que no sea social (la ciencia social contemporánea articula aquí con la teoría crítica posmoderna) Una de las cosas más llamativas sobre el modo en que la gente joven se relaciona hoy es que no parecen creer más en la existencia de la ‘oscuridad’ de Thoreau.
La página de MySpace, con sus tipografías chillonas y ruidosas imágenes, ha reemplazado al diario y la carta como una manera de crear y comunicar el sentido de uno mismo. La justificación es que esa comunicación está hecha para todo el mundo antes que para uno mismo o para la intimidad de uno, o gráfica antes que verbal, o performativa antes que narrativa o analítica, pero también puede hacerse completamente. La gente joven de hoy parece que siente que pueden hacerse conocidos unos a otros. Parecen carecer de un sentido de su propia profundidad, y el valor de mantenerla escondida.
Si no lo hicieran, ellos entenderían que la soledad nos permite asegurar la integridad de cada uno y el hecho de poder explorarla. Pocos han mostrado esto más hermosamente que Woolf. A la mitad de Mrs. Dalloway, entre su exploración de las calles y sus preparaciones para la fiesta, entre el empuje urbano y el bullicio social, Clarissa sube a su ático, ‘como una monja de retiro’. Como una monja: ella vuelve a un estado donde ella misma piensa como una especie de virginidad. Eso no significa mojigata. Virginidad es clásicamente la expresión de un signo de inviolabilidad espiritual, de un ser intocable por el mundo, un alma que ha preservado su integridad rechazando descender en el caos y la división del ser entre sexual y social. Es la marca de los santos y los monjes, de Hyppolytus y Antigona y Juana de Arco. La soledad es ambas, la imagen social de ese estado y los medios por los cuales nosotros podemos aproximarnos a ella. Y la suprema imagen en Mrs. Dollaway de la dignidad de la soledad por sí misma es la vieja mujer a quien Clarissa ve a través de su ventana. ‘Acá hay una habitación’ ella piensa, ‘allá otra’ No somos necesariamente sociales. Somos cada uno también separados, cada uno solitario, cada uno solo en su propia habitación, cada uno milagrosamente nuestro único ser y misteriosamente encerrado en nuestra individualidad
Para recordar esto, para mantener a nuestro ser distanciado de la sociedad, es que hay que empezar a pensar más allá de uno mismo. Soledad, decía Emerson, ‘es para los genios el amigo terco’ ‘El que debe inspirar y liderar a su raza, debe ser defendido por viajar con las almas de otros hombres, por vivir, respirar, leer y escribir, a diario, opinar es perder el tiempo’ Cada uno debe protegerse a sí mismo del momento del consenso intelectual y moral -Especialmente, Emerson agrega, durante la juventud. ‘Dios está solo’. decía Thoreau, ‘pero el diablo, él esta lejos de estar solo; el ve como un buen negocio la compañía; él es una legión’ La universalidad debía ser premiada, decía Emerson, sólo por proveer a sus acólitos con ‘una habitación separada y fuego’ - el espacio físico para la soledad. Hoy, por supuesto, las universidades hacen todo lo posible para mantener a sus estudiantes lejos de estar solos, ello perpetúa actos autodestructivos y también, quizás, pensamientos no de moda. Pero ninguna real excelencia, personal o social, artística, filosófica, científica o moral, puede levantarse sin soledad. ‘El santo y el poeta buscan privacidad’ decía Emerson, ‘para terminar públicos y universales’ ‘Volvemos al profeta, buscando pistas para el futuro en espléndido aislamiento.
La soledad no es fácil, no es para todos. No ha sido nunca indudablemente la provincia de mas de unos pocos. ‘Creo’ decía Thoreau ‘que los hombres aún generalmente tienen aún un poco de miedo a la oscuridad’ Theresa y Tiresias serán siempre las excepciones, o para hablar en términos más relevantes, la juventud y ellos todavía existen - prefieren holgazanear e invitar sus almas, quién le sigue el paso de un diferente baterista?- Pero si la soledad desaparece como una idea social, aunque sea las excepciones serán posibles? Todavía, una no tiene fuerzas para volver al torrente de la cultura. Uno puede salvarse sólo a uno mismo - y cualquier cosa que pase uno puede hacer siempre hacer eso. Pero requiere voluntad de ser impopular.
La última cosa que agregar sobre la soledad es que no es muy educada, Thoreau sabía de la ‘dicotomía’ que la soledad cultiva, la habilidad para retroceder y observar la vida desapasionadamente, es una aptitud para incomodar un poco a nuestros compañeros, no decir nada de la ofensa implícita de evitar su compañía. Pero en aquél entonces a él no le preocupaba mucho ser genial. A él no le gustaba tener que hablarle a las personas tres veces en el día, a la hora de comer; uno sólo puede imaginar que mensajes de texto habría enviado. Nosotros, sin embargo, hemos hecho de la genialidad - La débil sonrisa, el interés amable, la invitación falsa - una virtud cardinal. La amistad puede estar resbalándose de nuestra captación, pero nuestra amistad es universal. No por nada ‘gregario’ significa ‘parte del rebaño’ Pero Thoreau entendió que para asegurar la auto posesión valió la pena tolerar sentimientos rotos. El quizás puso a su vecindario afuera, pero por lo menos él estaba seguro de él mismo. Aquél que quiera encontrar soledad no debe temer estar solo.
Febrero 02nd, 2009
En el canal conferencias de Google en YouTube podemos encontrar charlas muy interesantes. Una de ellas es la del linguista Noam Chomsky, una de las personalidades científicas más importantes de las últimas décadas tanto por su aporte a la linguística desde el MIT como por sus interesantes y acertadas opiniones políticas.
En esta conferencia le preguntan acerca de los efectos del email, el mensaje de texto y la mensajería instantanea en detrimento de la sintaxis y la gramática y le preguntan si el cree en lo nocivo de estas prácticas y si es la evolución natural del lenguaje. Les dejo el video con la respuesta y el link a la conferencia completa (53 minutos).
(El video empieza unos segundos antes y después viene la pregunta. Está en inglés, sin subtítulos pero habla bastante claro.)
Octubre 21st, 2008
A time is marked not so much by ideas that are argued about as by ideas that are taken for granted. The character of an era hangs upon what needs no defense. Power runs with ideas that only the crazy would draw into doubt. The “taken for granted” is the test of sanity; “what everyone knows” is the line between us and them.
This means that sometimes a society gets stuck. Sometimes these un-questioned ideas interfere, as the cost of questioning becomes too great. In these times, the hardest task for social or political activists is to find a way to get people to wonder again about what we all believe is true. The challenge is to sow doubt.
Extraido de “The Future of Ideas” de Lawrence Lessig.
Se puede descargar completo en el sitio. A continuación la traducción (hecha por mi, por ende quizás imperfecta).
Una época está marcada no tanto por ideas que son discutidas sino por ideas que son dadas por hecho. El caracter de una era reside en lo que no necesita defensa. El poder se encuentr an las ideas que sólo un loco pondría en duda. “darlo por hecho” es el test de la salud mental; “lo que todos sabemos” es la línea entre nosotros y ellos.
Esto significa que a veces la sociedad se estanca. A veces las ideas no cuestionadas interfieren, cuando el costo de cuestionarlas es demasiad. En esos tiempos, la tarea más dificil de los activistas sociales y politico es encontrar la manera en que la gente comienze a preguntarse otras vez si eso en lo que creen es verdad. El desafío es sembrar la duda.
Octubre 17th, 2008
Enfrentarse a textos largos es ya un problema para algunos expertos.
Internet cambia la forma de leer…¿y de pensar?
Ayer hablaba con mi amiga Paula que tuvo la suerte a asistir al WeMedia. Y digo suerte porque es un evento bastante caro. Lo organiza un medio, van periodistas, gente del medio, gente famosa como Tennembaun (o como se escriba) o Zlotto, emprendedores, dueños de empresas, multimedios. Supongamos que está bien, que están en su derecho. Y charlaba con BZL también y le comentaba que en todos estos tipos de eventos siempre son los mismos y terminan hablando de lo mismo. Y es que, a mi criterio, hay dos realidades. La primera es que la información está cada vez más cerca de todos, ubicada en el centro, ponderada por esta sociedad y devorada por millones de navegantes en toneladas de gigas por mes. La segunda realidad es que lo que realmente conduce esa información hacia instancias superadoras es el análisis de ese dato. La decodificación y recodificación. El filtro personal, único. Entonces…no hay muchas novedades.
Pero vamos por partes.
Al que le quepa el saco, que se lo ponga.
Yo soy casi uno de ellos por lo que no me amilano. Cuando comenzaron los blogs seguramente había periodistas detrás de sus teclados despuntando el vicio ahora online. Y sigue habiendo hoy periodistas muy capaces que escriben en diarios y tienen blogs y piensan el presente, analizan, investigan. No me cabe duda.
Cuando explotó la web, segundos después del big bang, se empezó a generar vida. Vida que por suerte hoy continúa, pero que en gran parte fue apaleada por “los periodistas”.
Tenían que llegar y comentarlo todo, explicarlo de alguna manera que pudiera leerse en el baño un domingo; un parrafo para explicar qué mierda es esto de la web, de los blogs, de los fotologs, de las redes sociales y los emos. Y había que reducir, achicar y encima se popularizó el copiar y pegar (y hasta se aprendieron los shorcuts algunos) para que “lo pudiéramos entender todos”.
Además, obviamente, se acercaron periodistas desde medios tradicionales, se comieron un par de tutoriales y exportaron las prácticas y modus operandi de los medios de los que venían, de “los viejos medios” (por que si hay nuevos, hay viejos). Y desde ahí se construyó la web. No se construyó con el periodista que sin medio de comunicación en Irak posteaba sobre la guerra, sino que se construyó desde el periodista que en su columna de fin de semana escribía (y desvirtuaba, por no conocer) sobre su colega en Irak.
Uno tenía una necesidad vocacional, el otro una necesidad comercial. Y ahí es donde pongo el límite.
No me tiro contra los periodistas sino contra el “trabajo” de periodista, el servicio a un medio como principo y fin de un oficio y no como un servicio a su comunidad. Porque….vamos…a esta altura quién puede necesitar a un medio para decir algo? Quién puede decir que no tiene forma de expresarse?
El periodista es el que habla fuerte, el que comunica y conecta a los que no pueden conectarse solos (o eso parece). Es el que tiene buena presencia para pararse delante de una cámara, o ir a una conferencia de prensa, o tiene una pluma cautivadora, o simplemente tiene la capacidad de acortar una gacetilla de 500 palabras en una bajada de diario.
Y empezaron a hacer lo propio en la red. Empezaron a hablar fuerte, entre ellos y hacia la audiencia. Y muchos escucharon -porque siempre escucharon- el resumen. Así lo hicieron sus padres y sus abuelos (de grandes) sentados en reunión frente a la radio. Y los periodistas se acercaron a la información, que ahora estaba más cerca (se puede hacer prensa sentado frente a Google!!) pero alimentarla, nutrirla? Para qué? No se hizo nunca, no hace falta hacerlo ahora. Los que analizaron, pensaron y se mataron buscandole la vuelta o se dieron vuelta o se cambiaron de bando y ahora no se hacen llamar periodistas.
Entonces quedaron ellos llegando a una isla sin ídolos, sin reglas, y la colonizaron. La publicitaron, la vendieron, la explicaron sin entenderla. Y hasta ganan más plata que la que ganaban antes. Y pienso: “pero Fran, es un trabajo. Obviamente lo hacen por plata.” Pero entonces, lo de la vocación es todo mentira? Es sólo cuestión de guita? Entonces sos un boludo porque conozco a un pibe que subiendo fotos de Paris Hilton en su blog gana mucha más guita que vos, y se caga de la risa.
Vos me intentás explicar algo que no entendés, no me escuchás sino que me ves como un número, una porción de tu audiencia, un Cumbio sin fama (que quizás la entiende menos, aunque la usa mejor). Yo tampoco entiendo Internet, no entiendo cómo funciona el mundo pero no puedo dejar de preguntarmelo, no puedo dejar de criticar -de mirar con ojos críticos- tratando de develar, de entender, qué hay detrás. No me interesa si Google tiene parques de colores. Me interesa que me digas qué está haciendo Google con mi vida. No es tu tarea como periodista? Entonces no abras la boca! Que hablen los que saben! Y si hablan no hagas la traducción simultanea. Nunca sirve, definitivamente. Es sólo a modo ilustrativo. Escuchá lo que dicen, pensalo, masticalo y después me decís lo que VOS pensás. Ahora me estás diciendo lo que dicen otrps pero aguado, y hacés lo mismo con lo que le agregás vos. Entonces no es ni una ni la otra. Hacé tu proceso a fondo, que en el fondo ya no es ni más ni menos importante que el que hago yo. Ya no.
Qué hay detrás?
Y están estos eventos tan web 2.0 -al que no fui por lo que no puedo hablar por experiencia propia, pero al que gracias al recorte digital me acerco de costado- y lo comparo con otros encuentros que tienen a Internet como protagonista en donde siempre dicen que “no hay expertos” pero hay invitados VIP, invitados con cache y hotel (como en la tele, en el programa de la tarde, no en mi blog) y hay periodistas que escriben libros pseudo teóricos, y asesoran a viejos medios. Y lo que no hay es algo nuevo. Y nadie les pide que inventen ellos la rueda, eh? Ya está andando pero nadie se sienta a pensar cómo funciona o por qué. Se piensa en los nichos, en los targets, en la cantidad de visitas y el SEO, y no en personas. Se cometen errores “comerciales” que se nos trasladan a nosotros, bloggers, como condiciones sine qua non para pertenecer.
Nosotros, que no tenemos un blog por guita (no todos). Se ve en Cumbio un target, un probable consumidor (y está bien, no me pongo la remera roja, lo son, pero son más que eso). Y hablamos en esos términos de las “redes” que nos unen. Que nos unen para qué? Quién nos une? De quién es la casa en la que estamos festejando este cumpleaños online? Quién vive acá? Cómo vive?
Problematizar muchachos, problematizar. Y no por contreras, por antagonistas enfermos: para entender. Oponer para comprender. Comprender si tenemos razón o estamos equivocados.
Se habla del fin de la web 2.0 a partir de la caida de la bolsa. Con la caida de Wall Street quizás pueda poner un ejemplo claro. La caida de la bolsa es la noticia. Ok. Ya me enteré que se hizo mierda la economía americana. Lo que quiero que analicemos no es eso. La noticia es el salvataje económico. Ahí está el nudo. El resto es dato, bit, 1,0, nada más. El análisis del salvataje es la respuesta. Esa instancia nos falta a muchos niveles. Como lo decíamos en un post anterior, el algoritmo de Google privilegia la concurrencia a la relevancia. Porque puede ser relevante el resultado, pero la concurrencia, la cantidad de links, el pagerank va a decidir si ese tipo, que siempre dice lo que la gente quiere leer, es el que mejor analiza…lo que quizás no entiende.
Entonces, cómo hablábamos con BZL el otro día, qué hacemos? Escuchemos a los que saben, no a los que median entre los que saben y nosotros. Esa etapa de la “media” ya pasó. Vamos a la fuente. Y después? Después vamos entre nosotros. Formemos grupos y analicemos lo que entendemos. Hablemos, debatamos, critiquemos, propongamos, generemos, saquémonos los baches y saquemos del medio a los que no saben pero hablan y hablan y hablan. Dejemos que los periodistas autistas hablen solos y sigamos generando nuestros propios espacios. Leamos sobre “Sociedades de la Información”, vayamos a los libros y entendamos qué son las redes de verdad, para después ver cómo funcionan las online, en qué se diferencian y qué pueden aportar. De esto también hablábamos con Paula y sé que ella está investigando fuerte y creando espacios que seguro abrirá para todos los que quieran participar.
Entendamos, de una vez, que esto que estamos viviendo no es sólo jugar juegos en Facebook. La Red es una realidad que está presente de una manera antropológicamente novedosa. El tipo de penetración de la Red en nuestra vida es distinto a cualquier otro invento creado en la historia de la humanidad y llega en un momento en el que el modelo capitalista muta (desde lo social hasta en la bolsa, como se ve en Estados Unidos). Problematizar que tenga “amigos” en Facebook suena a paranóico? Seguro? Que Google tenga mis datos va a hacer que deje de usar Gmail (servicio que adoro)? No. No es abrirse, querer salir, es simplemente entender. Hacer el esfuerzo por entender.
“Informarse fatiga” decía un teórico que no recuerdo. Obviamente busco su nombre en Google pero hay tantas alusiones a la frase en contextos tan dispares que se fractura la búsqueda, se desvirtúa y no encuentro al pobre tipo que me muestra con este simple ejemplo lo acertada de su frase.
Todo esto surgía a partir de la lectura de algunos artículos con los que me cruzaba estos días (que aparecen linkeados más algunos otros). Definitivamente esto no es un ataque hacia los periodistas, sino más bien a una forma fragmentada y ya innecesaria de procesar lo que decimos, lo que dice la sociedad y que el periodista amplifica (o más bien simplifica). Y hay muchos que no son periodistas pero están en la misma línea y a ellos también los apuntalo dentro de esta categorización. Básicamente lo hago porque los considero peligrosos, nocivos para poder avanzar en el diálogo, en el entendimiento de dónde estamos parados y por qué. El periodismo (no todo, no busco generalizar) ocupa un lugar en nuestra sociedad que necesita aggiornarse en estos tiempos en el que se piensa en la globalización al acceso a la información.
Esa es la parte que les toca a ellos y creo que nosotros, que estamos dentro de la web, necesitamos hacer un doble esfuerzo. Entender cómo se comunica y cómo comunicamos, entender en dónde estamos y qué hacemos. Dejar de comprar fórmulas copy paste para empezar a pensar por nosotros mismos. Hay gente que ya no está explicando que nuestra cabeza está cambiando (no es coincidencia que esta nota aparezca en “El Pais”), hay fenómenos que tienen que ver, por ejemplo, con el entretenimiento (y hoy lo charlábamos con Lex, Anivlis y Guille) que nos muestran que por ejemplo la maquinaria hollywoodense apunta al revival, intentando llegar a los que en los 80s éramos pendejos para volver a vendernos lo que ya compramos. A nosotros los que estamos entres los 25 y los 35, los “prosumers”, que oh casualidad, nos enteramos, bajamos y vemos las películas en Internet frente a la mirada atónita de productores y estudios. O los procesos educativos que fracasan mientras triunfan los fotologs y las redes sociales. Todo esto dentro del espacio “democratizante” que es la web, en donde la horizontalidad existe siempre y cuando dejes tus datos, no preguntes por la neutralidad en la red, no te cuestiones si este espacio “libre” tiene soportes (técnicos e ideológicos) y de quién son o quienes los manejan/proponen. Claro, en Sudamérica llegan las laptops de Negroponte y su proyecto OLPC pero no tienen luz eléctrica. De todas maneras no importa: podés estar conectado porque la máquina es a manivela. Podés aprender a producir frente a un monitor aunque en tu puta vida hayas visto un plato lleno de comida (o podés buscar “plato lleno de comida” en Google Images).
Claro, esa herramienta que tiene en las manos ese niño casi desnutrido puede transformarlo en el revolucionario que le mete el dedo al sistema, porque está cerca de información que antes no era tan accesible. Pero esa información, sola, nuevamente: no sirve. Hay que vincularla, relacionarla, analizarla. Pensarla. Parece mucho pedir para el pobre nenito que tiene su OLPC? Parece mucho pedir para nosotros que comemos todos los días? Tiene sentido hacerlo? Si no tiene sentido Internet se convertirá tarde o temprano en la Televisión, ese aparato de innegable alcance, que cambión nuestras vidas para siempre, pero al que todavía, en serio, no le terminamos de encontrar la vuelta.
No le tengo miedo a Internet porque sea nueva, porque se vienen tiempos de cambios y porque el avance es de a pasos gigantescos cada día. Tengo miedo que nos estemos dejando eclipsar, que estemos cambiando espejitos de colores por joyas. No es cuestión de evitar el cambio, sino asumirlo y poner límites. Para que suceda si así tiene que ser pero siendo conscientes de nuestras opciones.
Me da la sensación, por ejemplo, que Internet y todo lo que implica es una especie de revolución. Esta revolución tiene que tener un revolucionario que la haya puesto en marcha. No creo en la generación espontanea, ni en la cuestión orgánica que neutraliza sus males. Este momento tiene uno (o muchos) gestores, muchos padres y muchos adherentes. Quién le pone el cascabel al gato? como dice mi amigo Martín. No están involucrados los gobiernos? Los Estados? Intereses económicos, políticos, ideológicos? O estoy loco y veo ojos mirándome en donde nos los hay? Es todo realmente tan simple? Está taaaan lejos esta realidad de mi cuenta de Flickr en donde compro una cuenta Pro con plata que no existe sino más que en el ciberespacio? El gobierno británico guardando los datos de sus ciudadanos es chiste? Y por casa como andamos? Cuánto falta para que algún chistoso se avive acá y me toquen directamente el culo a mi?
Queda abierto el post y el tema.
En esta línea también abro el juego para que pensemos juntos, en los espacios que existen o creando nuevos. Se viene el BlogDay acá y es innegable que con las herramientas que la web pone a disposición podemos agilizar y optimizar el diálogo. Utilizarlas de la mejor manera es oponerse al fatalismo apocalíptico que sesga y excluye. Participar en serio, pensar en serio, invertir los 140 caracteres para escribir lo que haga falta. Y usar los 140 caracteres para lo que sirven. No negar, no despreciar: usar con los ojos abiertos, con los sentidos atentos, fatigarse, fatigarse, hasta donde se pueda. Quizás no haya otra opción. Bah, siempre la hay: entregarse.
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